La antropología filosófica

De Seminario Gerardo González

Autor Juan Fernando Sellés
Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica


Hasta el descubrimiento de la antropología trascendental, la antropología filosófica o filosofía del hombre era tenida como el modo más usual y adecuado para el estudio del hombre. No es que la trascendental no sea filosófica, sino que responde a un método filosófico más alto y esclarecedor que los que de ordinario han ofrecido los diversos filósofos a lo largo de la historia del pensamiento para encarar lo humano. Desde antiguo los filósofos más profundos buscaban la filoso-fía por sí misma, como fin último, aunque no toda filosofía vale lo mismo ni está en el mismo plano. La más alta es la que, para elaborarla, usa el nivel cognoscitivo humano más alto, pues el conocimiento humano responde a una patente jerarquía.

El elenco clásico de cuestiones sobre el tratado del hombre se puede ver en un autor que ha servido muy bien de modelo durante muchos siglos: Tomás de Aquino. En la parte dedicada al hombre de la Suma Teológica estudia la composición humana de alma y cuerpo, de cómo es el alma y cómo el cuerpo, de las potencias del alma espirituales (intelectivas y apetitivas), de las del cuerpo, del origen del alma humana y del cuerpo, sobre el estado del primer hombre, etc. En cambio, las antropologías filosóficas del s. XX no han seguido ese elenco, sino que se han preguntado por temas tales como la temporalidad humana, la problematicidad de la existencia humana, el lenguaje, la libertad, la posibilidad de relación con Dios, etc.

Por su parte, en cuanto a los tratados de antropología filosófica más re-cientes, unos siguen más bien el esquema clásico , otros más bien el moderno , algunos comparan ambos , y los más completos temáticamente siguen un es-quema que parece una especie de síntesis de temas clásicos y modernos . En efecto, junto a asuntos antropológicos tradicionales tales como la vida sensitiva, la intelectiva, la inteligencia, la voluntad, las virtudes y los vicios, la inmortalidad del alma, la vida social, la felicidad, el destino, la religión, etc., éstos tratan también de algunas manifestaciones humanas más tenidas en cuenta en la modernidad, tales como la sexualidad, la temporalidad, la evolución, el dolor, la ciencia, el derecho, el trabajo, la técnica, la política, la cultura, la economía, etc. Todos esos temas son pertinentes, y para que una antropología sea completa debe ocuparse de ellos.

No obstante, en esos manuales la gran ausente, paradójicamente, parece ser la persona humana, es decir, el núcleo personal, los trascendentales personales, lo cual es comprensible, porque la mayor parte de autores parecen carecer de método cognoscitivo apto para alcanzar, entender y exponer la antropología trascendental, es decir, su temática. Por eso, conviene que aludamos ahora a la distinción entre un par de instancias cognoscitivas humanas, que hacen posible la distinción entre la usual antropología filosófica y la trascendental. Atendamos a ello en el epígrafe siguiente.

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