¿Qué es la ética?
De Seminario Gerardo González
| Autor Juan Fernando Sellés Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica |
Ética es la actuación libre de la persona humana en cuanto que conduce su vida. Esa acción redunda en la esencia humana en un perfeccionamiento, a través de hábitos y virtudes, o en un empobrecimiento, a través de los vicios. Como es la libertad personal la que irrumpe en la inteligencia y voluntad humanas, el perfeccionamiento implica apertura cada vez mayor en ellas. El empeoramiento, lo contrario. La vida humana nos la han dado, pero no hecha. El hacerla conlleva una tarea. Pues bien, la ética es ese tomar la vida humana como tarea. Tarea indica esfuerzo. No es ético, pues, el pasivo, el perezoso, el que no saca partido de su vida, el que, en lenguaje aristotélico, se queda en potencia y no se actualiza, el que es como el hombre dormido. Tarea implica asimismo meta, fin. No se “trabaja” la vida por trabajarla, sino por un fin: la felicidad. El motor de la ética es, por tanto, la felicidad. La felicidad es el fin último de cualquier actuación. Para alcanzar ese fin se requieren unos medios, porque, obviamente, el fin no está conseguido inicialmente. los medios no pueden ser sino bienes mediales, que precisamente por ello lo son en orden al fin. Ahora bien, para acceder a esos medios los tenemos que conocer y, al conocerlos, nuestra inteligencia forma normas de actuación. Éstas iluminan el camino que acerca progresivamente al fin o nos desvía de él. A la par, no basta con conocer los medios, sino que hay que adaptarse a ellos, seguirlos, y eso requiere la adhesión de nuestra voluntad a ellos. Al conformarse con bienes cada vez mayores la voluntad adquiere virtudes que fortalecen su tendencia en orden al fin, pues sin éstas la felicidad sería inalcanzable. De ahí el papel central de las bases de la ética que son los bienes, las normas y las virtudes.
Vista desde la antropología, la ética es el modo de conducirse del hombre; el estudio del crecimiento del hombre como hombre; el modo según el cual lo personal se manifiesta en lo natural y esencial dotándoles de perfección o deshumanizándolos. La ética se puede describir desde este punto de vista como la vida añadida con que cada persona dota a la vida natural recibida y a su esencia humana. La persona es libertad, decíamos. Cuando se ocupa de su esencia y naturaleza, la persona las liberaliza. Por eso “la ética es la ciencia que considera al hombre como sistema libre” . Sólo la persona humana desarrolla su naturaleza y esencia, su humanidad, siempre abierta a crecimiento irrestricto. Por eso, no cabe ética al margen de antropología (personal se entiende, no cultural, racional, etc.). A la par, la ética que se obra depende de la persona que se es.
La ética es ese saber humano, vivido, acerca del hombre que hace referencia a la acción humana en tanto que en ésta se entretejen los bienes reales, las normas presentadas por el conocimiento y las virtudes de la voluntad. Como ese saber a ese nivel no es sólo teórico sino ínsito en la propia vida del hombre, la ética es la personalización de la naturaleza y esencia humanas. En la apertura del acto de ser personal humano a la propia esencia humana engarza la ética. Esta apertura se llama tradicionalmente sindéresis. Por ella nos abrimos a nuestras potencias superiores (inteligencia y voluntad) y a nuestra naturaleza corpórea humana. Sin esa apertura nativa no cabría, pues, ni la activación de la inteligencia ni la de la voluntad ni el cuidado de la corporeidad humana. Con las potencias humanas superiores e inferiores nos abrimos a las demás personas, a la sociedad. Por eso, la ética es previa y condición de posibilidad de lo social (por ello se debe tratar primero en esta Lección la ética y en el siguiente de la sociedad) .


